El mantenimiento de jardines, privados y públicos genera toneladas de residuos biodegradables que requieren de un reciclaje posterior, permitiendo crear un material llamado compost. Este producto es un buen aporte de materia orgánica para el terreno.
El reciclaje de esta materia orgánica evita la acumulación del mismo en vertederos, protegiendo el medio ambiente y contribuyendo al sostenimiento del ecosistema.